viernes, 5 de junio de 2009

La Moda no es solo belleza y glamour, y Margiela llegó para recordarlo

Me choca robarme textos pero la verdad no soy muy bueno escribiendo,(entre otras cosas) ja. Bueno buscando información de uno de los diseñadores de vanguardia you know! me encontre este textito increíble, que habla de todo lo que quiero decir de Margiela ojalá les guste!


BY: Patricia Yagüe



Uno de los personajes más interesantes que actualmente pululan por el mundo de la moda es este belga al que nadie ha conseguido ver todavía.

Nadie me refiero a editores, estilistas y público en general.

Podría definirse más o menos así:

43 años, Belga, graduado por la Royal Academy of Fine Arts de Amberes, invisible y genial.

Porque la Moda también sabe deleitarnos en ocasiones con pequeñas joyas como esta.

Su perfil no se ajusta a ninguno de los clichés que todos tenemos de lo que un diseñador de Moda es, osease:

- No busca la fama y, por el contrario, huye de ella.

- No se vende, se esconde.

- Sus desfiles no son a lo grande ni en sitios lujosos llenos de paparazzi. Son lugares de deshecho, de escombros, depósitos de ropa usada, andenes de Metro, o párkings fuera de uso.

- No utiliza grandes modelos ni gente del Star System para mostrar sus obras. Posan sus amigas y gente que recoge por la calle.

- En los últimos años decidió no hacer más desfiles y en su lugar crea vídeos en los que simplemente se muestra la ropa sin más aditivos que ella misma, nada de música ni caras conocidas ni grandes escenografías; la calle y su taller, nada más.

-Jamás concede entrevistas en persona, tan solo contesta preguntas a través del fax, y en muy contadas ocasiones.

-No crea Moda ni la sigue. Fabrica Arte con ella.

Todo comenzó en 1989.

Ubiquémonos:

La Moda con sus grandes diseñadores, digamos Versace, Azedine Alaïa... busca con sus colecciones la ostentación del dinero, la fama, el poder.

Por el día la mujer se masculiniza, hombros anchos, trajes de chaqueta y maletín, símbolo de la mujer agresiva y segura de sí misma.

Por la noche, grandiosos decorados con lentejuelas, brillos y mucho teatro.

Los grandes diseñadores venden un nombre y una marca, olvidándose casi por completo de la moda en sí, de realizar grandes cosas con ella. Se venden ellos mismos y aparecen por doquier, entrevistas en las mejores revistas, fotos a todo color, libros, exposiciones, propaganda...

El mundo de las Súper-modelos arrasa como nunca antes, pongamos a Claudia Schiffer, Linda Evangelista y demás, nombres que suenan tanto como Chirac o Felipe González, mujeres hermosas e imposibles que cobran cantidades espeluznantes de dinero por mostrar palmito y haciendo que un desfile sin ellas no sea desfile que se tenga en cuenta.

Pero ese mismo año en París, tiene lugar un hecho que hace tambalear aquel mundo de glamour y lentejuela provocando escándalos e indignaciones.

Las estilistas y editoras de las más renombradas revistas son invitadas a un desfile que tiene lugar en uno de los barrios de inmigrantes más pobres de la capital francesa.

Lo que allí les espera no será mucho menos asombrante.

Nada de grandes escenarios, ni súper modelos, ni trajes brillantes y espectaculares.

En su lugar, un paraje lleno de escombros y chicas normales de la calle con pintura blanca alrededor de los ojos desfilando con trajes realizados a partir de tela de saco, con los forros llevados por fuera y las costuras visibles y en algunos casos, simplemente hilvanadas.

Aquel histórico desfile que llevó por nombre “Destroy Fashion”, daría paso a uno de los movimientos artísticos más vanguardistas que se han producido dentro del mundo de la Moda, el Desconstructivismo.

A partir de entonces, y hasta ahora, este “desconocido” reivindicó la Moda como medio artístico y no como simple fuente comercial, trayendo a Occidente la idea japonesa de que el vestido ya es un fin por sí mismo y su belleza no tiene por qué subyugarse a la belleza del cuerpo.

No se inspira en Asia o en los años 70’ para crear sus colecciones, no se escuda en los colores para “tapar” averías en la construcción y utiliza siempre colores neutros como el negro o el blanco.

Margiela se inspira en la propia ropa para crearla, desfigurarla, cuestionarla, dando a sus obras un acabado completamente vanguardista, en algunos casos excéntrico, pero siempre alucinante.

Y así contado puede resultar estrafalario e imponible, absurdo como muchas de las propuestas que se ven en la mayoría de las pasarelas, pero es aquí precisamente donde más sorprende Margiela, porque cada una de sus obras es perfectamente ponible, y además, sientan bien.

¿Un ejemplo? Desde 1998 diseña para la casa Hermés, y aunque es verdad que las grandes cosas las deja para su propia línea, las prendas y accesorios de la marca francesa llevan la huella del genial belga, con cortes, costuras y dimensiones hasta ahora nunca vistas y no por ello menos vendidas.

La Moda no es solo belleza y glamour, y Margiela llegó para recordarlo.


1 comentario:

Manuel Alejandro dijo...

SU TRABAJO ES MUY INSPIRADOR SU PAGINA ESTA BIEN ALTERNATIVA (EN MIS TERMINOS) RECUERDO UN REPORTAGE SOBRE LOS DISEÑADORES BELGAS QUE SALIO EN LA REVISTA BLINK [UNA DE LAS POCAS QUE HE COMPRADO] Y HABLABA DE ESTA NUEVA GENERACION DE DISEÑADORES {BELGAS} DE ESE REPORTAJE SAQUE A WALTER VAN BEIRENNDONCK QUE ES UNO DE MIS FAVORITOS {VERDAD DE DIOS} www.waltervanbeirendonck.com